Este ministerio se encarga de coordinar y administrar todos los aspectos logísticos de los cultos y eventos de la iglesia. Su labor incluye la planificación, organización y supervisión de las actividades, asegurando que cada detalle esté en su lugar para facilitar una experiencia agradable. Trabajan en colaboración con otros ministerios, como sonido, alabanza y servidores, para garantizar que todo funcione en armonía y que la congregación pueda enfocarse en la adoración y la enseñanza.
